De excursión por el firmamento
<strong><em>Los cielos del verano constituyen uno de los espectáculos más maravillosos e increíbles que existen. Todo un teatro en movimiento constante que invita al disfrute de los sentidos.</em></strong>
La <strong>Tierra</strong> está ahora en la mejor posición para poder observar las maravillosas nubes de estrellas que marcan la dirección del centro galáctico. <br /> Si quieres convertirte en todo un experto en el arte de observar el cielo e interpretarlo, toma nota de algunos apuntes que debes tener en cuenta:<br /> -Al principio, lo mejor es comenzar a familiarizarse con las <strong>posiciones</strong> de los planetas en el cielo. Elige una noche estrellada, clara, y si la luna está llena mucho mejor. También es importante que evites las zonas con luz artificial. El campo es el mejor lugar para ver las estrellas ya que la luz y, sobre todo, la contaminación lumínica de las grandes ciudades, borra del cielo la mayor parte de las estrellas.<br /> -<strong>Los prismáticos</strong>: A fin de evitar un gasto muy elevado, es más aconsejable empezar por unos prismáticos, que permiten explorar una amplia región del cielo y apreciar detalles. Existen de varios tamaños y los adecuados son los de 8 por 40, 7 por 50 y 10 por 50, que indican el aumento y el diámetro de la lente del objetivo. Un trípode facilitará la observación. Con ellos podrás observar los cráteres de la Luna y con ayuda de un mapa celeste se puede ver, incluso, Urano.<br /> -<strong>El telescopio</strong>: Existen de dos tipos, los refractores que recogen la luz con una lente que actúa de objetivo y los reflectores que recogen la luz a través de un espejo. Los primeros son mucho más caros por lo que la mayoría de los astrófilos (aficionados a la astronomía) prefiere uno de espejos. Los refractores adaptados para observar bien el cielo tienen un diámetro de 50-70 mm, mientras que los reflectores deberán tener un diámetro de 110/150 mm como mínimo. Con un telescopio de esta categoría se pueden ver hasta las fases de Venus, los casquetes polares de Marte, la Gran Mancha Roja de Júpiter y los anillos de Saturno.<br /> -Acude a una <strong>biblioteca</strong> y hazte con un buen manual de astronomía que ofrezca información detallada de los planetas y objetos estelares. Es muy importante saber, antes de que llegue la noche, cuáles son los objetos que se pretenden observar, qué posición ocupan, cuando aparecerá la Luna, etc...para disfrutar muchísimo más del espectáculo.<br /> -<strong>Diario de observación</strong>: Cada aficionado deberá llevar un diario de sus propias observaciones. En él se anotarán los objetos que vio, la hora de visualización y la fecha, así como el instrumento utilizado para poder compararlo con otras noches e, incluso, ponerlo en común con otras personas.<br /> <br /> <strong>En este cielo primaveral</strong><br /> Identificar y conocer las constelaciones es la primera tarea de cualquier aficionado a la Astronomía que se precie. Ellas constituyen la guía de nuestro viaje por el cielo nocturno. Las constelaciones salen por el este y se ocultan por el oeste. Cada día se levantan cuatro minutos antes que el día anterior, de ahí que no veamos siempre las mismas todo el año.<br /> En Primavera, lo primero que nos encontramos si miramos al centro de la bóveda estrellada es la Estrella Polar, que pertenece a la constelación de la Osa Menor. Justo debajo de ella nos tropezamos con la Osa Mayor o 'El Carro', formada por siete estrellas brillantes. Esta es una de las épocas del año en que mejor se ve. <br /> Descubrir un planeta resulta una experiencia única para cualquier aficionado que se precie. No necesitamos de ningún instrumento óptico para identificarlos en el cielo. Este es el caso para los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Para los restantes sí necesitamos de la ayuda de un telescopio.<br /> La Luna siempre ha despertado una increíble fascinación y sus ciclos ejercen una poderosa influencia en nuestra vida. El momento de mejor observación, contrariamente a lo que se cree no es la Luna Llena, sino los cuartos crecientes y menguantes y los días cercanos a ellos.<br /> Y si quieres deleitarte con una auténtica lluvia de estrellas, el 4 de mayo prepárate para contemplar a las Aquaridas. Elige un lugar apartado de las luces de la ciudad, túmbate en el suelo y no utilices telescopios o binoculares ya que te limitarían el campo de visión. Sólo tus ojos y toda la cúpula estelar. Espera unos minutos para que tu vista se adapte a la oscuridad. Y, entonces, déjate llevar por el desfile de luz y color que te regala el firmamento y PIDE TU DESEO. <br /> <br /> Más información TU SUERTE Nº83