Horoscopos - El periodico de Catalunya
Horóscopos
Horóscopo chino
Compatibilidades
Cartas astrales
Otros enlaces
Última hora
Archivo
Fotogalerías
El tiempo
Foros
Encuestas
Blogs Mapamundi
Tienda
Especiales
Promociones
Powered by
Portada
>
Articulos
>
El 2005 no será bisi...
El 2005 no será bisiesto
<strong><em>Responder correctamente a esta cuestión, aparentemente tan sencilla, supone un conocimiento del calendario, cuya evolución tiene mucho que ver con la cultura astrológica.</em></strong>
El calendario es, sin lugar a dudas, la principal herramienta con la que la Astrología ha contribuido al desarrollo histórico-social. La Astrología es una ciencia del tiempo, puesto que los ritmos del Cosmos son fundamentales para la vida. Los calendarios nacen por la necesidad del ser humano de adaptarse y sobrevivir a las condiciones cambiantes de la naturaleza, que vienen determinadas por los astros.<br /> <br /> <strong>Los primeros calendarios<br /> </strong><br /> El Sol y la Luna, las dos grandes luminarias, sirvieron a nuestros antepasados para establecer el calendario, pues vieron que los astros condicionaban la vida sobre la Tierra y trataron de controlar sus movimientos. Los primeros calendarios fueron lunares, pero a medida que las sociedades fueron haciéndose más sedentarias y más dependientes de la agricultura necesitaban controlar más el paso de las estaciones y los calendarios pasaron a ser solilunares. Así pues, tomaban en cuenta las veces que el Sol y la Luna se unían (conjunción o luna nueva) y se oponían (oposición o luna llena). Por eso el año se dividió el doce meses.<br /> Sin embargo, los desajustes eran inevitables, puesto que ni una lunación tiene un número exacto de días ni un año tiene un número entero de lunaciones (12, pero alguna vez, 13). El problema era importante, puesto las lunaciones o meses lunares tienen 29,5306 días y el calendario anual 365,2422 días, es decir, un total de 12,3683 lunaciones al año.<br /> <br /> <strong>El calendario juliano</strong><br /> <br /> Aunque las antiguas civilizaciones, como los caldeos y los mayas habían llegado a establecer calendarios que rozaban la perfección, con el paso del tiempo el problema se iba haciendo mayor, y los romanos buscaron una solución.<br /> Los romanos tenían un calendario bastante peculiar de 355 días y diez meses tan sólo, que empezaba en marzo y terminaba en diciembre. El año, pues, comenzaba por el mes dedicado al dios preferido de los romanos, Marte. Luego pasaron al de doce meses, introduciendo enero y febrero. Aún así, los años transcurrían tan deprisa que para corregir los desfases añadieron un mes suplementario (Mercedonius) cada diez años, y lo colocaron curiosamente entre el 23 y el 24 de febrero, porque el 23 era el día de las fiestas de fin de año: Terminalia. <br /> Roma tenía un verdadero desorden entre los años y los días. El derecho de intervención de los Pontífices, que hacía del calendario un fuerte medio para los fraudes (avances y retrasos de los cambios, prolongación de las magistraturas, etc.) había conducido a un desvío completo de la celebración de las fiestas. En el año 708 de Roma (46 a.C) Julio César decidió remediar esta anarquía. Asesorado por Sosígenes, un astrólogo de Alejandría, el emperador decidió redondear el año lo máximo posible a lo que él había estimado, prácticamente 365,25 días. La solución estaba, entonces, en años de 365 días, con un día suplementario cada 4 años.<br /> Este día suplementario cada cuatro años reemplazó al mes Mercedonius, como el 24 de Febrero. Pero el día 24 no se podía numerar debido a una superstición: los romanos tenían bien establecidos los días fastos y nefastos y no convenía alterar el orden. Como el 23 de Febrero se llamaba 'sexto día antes de las calendas de Marzo', el día doblado tomó el nombre de 'bissexto antes de las calendas de Marzo', de ahí el nombre actual de bisiesto. Además, Julio dio su nombre a un mes del año, apoderándose del mes hasta entonces denominado Quintilis.<br /> Así nació el calendario juliano, pero los ediles de la época comprendieron mal el cálculo de Sosígenes, y aplicaron un día bisiesto cada 3 años en lugar de cada cuatro (desde el 46 a.C. hasta el 8 a.C.) <br /> Para corregir este error, el emperador Augusto decretó la suspensión de los años bisiestos durante 16 años, recuperando así los cuatro días bisiestos erróneos. Y, para no ser menos, se apoderó del mes denominado hasta entonces sextilis, que paso a llamarse, desde entonces, Agosto).<br /> <br /> <strong>La era cristiana</strong><br /> <br /> Hasta el año 284 todas las fechas se contaban a partir de la Fundación de Roma, pero el 29 de agosto de ese año se inauguró la era de los Mártires o de Diocleciano.<br /> Pero en el siglo VI el monje Dionisio el Exiguo (muerto en Roma el año 540) propuso ajustar el calendario al nacimiento de Jesús. Como fecha de nacimiento de Jesús quedó establecida (incorrectamente: seguramente Jesús nació alrededor de la primavera del año -6) el 25 de Diciembre del año 753 de la Fundación de Roma. La Iglesia adoptó su proposición el año 532. Con esta numeración, el año precedente al año 1 fue anotado como '1 antes de Cristo'. Pero cálculos posteriores hicieron necesario colocar el 0, y se desplazaron los años negativos. De modo que el año 1 a.C. se convirtió en año 0, el del nacimiento de Jesús; el año 2 a.C. quedó como -1 etc.<br /> <br /> <strong>El calendario gregoriano</strong><br /> <br /> El calendario Juliano, basado en los cálculos del astrólogo Sosígenes era bastante perfecto, pero no del todo. Sosígenes había calculado un año de 365,25 días, pero, como hemos señalado al principio, el año tiene exactamente 365,2422 días. Esta insignificante diferencia a corto plazo, provocaba un retraso de 3 días en cuatro siglos, es decir, cada cuatrocientos años.<br /> Así, la fiesta de Pascua (domingo que sigue a la Luna Llena de Primavera) se celebraba cada vez más tarde, lo que alertó a las autoridades eclesiásticas. Trataron de encontrar una solución a través de varias reuniones de astrólogos y de Concilios (Avignon, 1344; Constanza, 1415; Basilea, 1434) sin llegar a una solución satisfactoria para todos. <br /> El problema era cada vez más urgente y finalmente fue en el Concilio de Trento (1545 - 1563) cuando el papa Gregorio XIII encargó la reforma. Con esta finalidad mandó erigir en el Vaticano una torre de observación y nombró una comisión de sabios. Quien finalmente encontró el sistema actual fue Luis Lilio, y por eso se llamó 'calendario liliano', aunque pronto se consagraría como 'calendario gregoriano'. <br /> En 1582, el equinoccio de primavera aconteció el 11 de Marzo, adelantándose 10 días sobre la fecha teórica del 21 de Marzo. Para restablecer el equilibrio se suprimieron pues 10 días en 1582, pero conservando el orden de la semana. Así el Jueves 4 Octubre de 1582 fue seguido del Viernes 15 Octubre (para la Iglesia Romana). Cada país adoptó la reforma más tarde. En Francia, el 9 de diciembre 1582 fue seguido del 20 diciembre, algunos la adoptaron más tarde; 1584 para los estados católicos de Alemania y Suiza, 1700 para los estados protestantes de los Países Bajos, de Alemania y de Suiza, 1752 para Inglaterra y Suecia. Los países ortodoxos (Rusia, Bulgaria) no adoptaron hasta el siglo XX, y entonces fue necesario recortar 13 días. Así, el desvío entre los dos calendarios es de 10 días en los siglos XVI y XVII, 11 días en el XVIII, 12 días en el XIX, 13 días en el XX y el XXI. <br /> Se hizo necesaria una reforma de días bisiestos para impedir que este desvío se reprodujera. Y se decidió así: <br /> ·Los años múltiples de 4 serán bisiestos<br /> ·Los años múltiples de 100 no serán bisiestos<br /> ·Los años múltiples de 400 serán bisiestos<br /> Ahí está, pues la respuesta a la pregunta de si el 2000 será bisiesto o no: el año 2000 será bisiesto, no porque sea múltiplo de 4, sino porque será múltiplo de 400. <br /> Los años 1700, 1800 y 1900 por el contrario, no fueron bisiestos
Por Vicente Cassanya
<< Volver al listado
Contenidos relacionados
Galería de personajes
Feng Shui
Testimonios
PUBLICIDAD